Transiciones-1

Aunque llevaba tiempo pensando en crear algunas entradas sobre este tema, pienso que puede llegar a ser demasiado amplio, por lo que voy a intentar no extenderme demasiado y resumir lo que considero más importante.

Tuve la posibilidad de mostrarlo de forma detallada en las jornadas técnicas de la Anefs en Catalunya , y también en Táctica de 3º Nivel durante el pasado verano. Como digo, creo que es un tema lo suficientemente extenso como para que sea analizado con mucho detalle, pero  dado el formato acotado que podemos llegar a conseguir en el blog, prefiero resumir…que no aburrir.

Entramos en materia…

Como definición en cualquier diccionario encontramos que transición es la acción y efecto de pasar de un modo de ser o estar a otro muy distinto del anterior. Trasladando al deporte una definición como esta, diremos que la transición consiste en la acción de pasar de una situación defensiva a una ofensiva, o de una ofensiva a otra defensiva.

Hay muchos autores y entrenadores que han escrito y hablado sobre las transiciones y los contraataques. Unos no consideran el concepto transición y sólo usan el de contraataque. Otros consideran transición y contraataque como dos elementos distintos. Otros incluyen la transición como una de las fases del contraataque. Incluso algunos manejan los conceptos transición y contraataque como si fueran la misma acción.

Pero como realidades hay muchas, yo voy a utilizar  lo que considero un concepto y una definición particular del término “transición” que no es demasiado frecuente, pero  que matiza de alguna manera  esa definición deportiva, porque creo que es bastante más acertado incluir dentro del concepto “transición” todas aquellas acciones que ocurren entre dos momentos distintos. Por tanto defino el concepto deportivo de transición como todo lo que ocurre cuando pasamos de una situación defensiva a otra ofensiva o a la inversa.

En el fútbol sala de hoy es cada vez más decisiva la velocidad de las acciones, y por tanto es mucho más determinante para el resultado final del juego la velocidad con la que los equipos pasan de defensa a ataque y de ataque a defensa. Las estadísticas reflejan que más de la mitad de los goles conseguidos se producen como consecuencia de transiciones en ataque.

En esta realidad observamos que la duración de la fase ofensiva en una situación rápida de ataque habitual no suele prolongarse por más de 6-8 segundos, y con una cantidad de pases que oscilan entre 2 y 5. Son datos que hablan de lo determinante que pueden resultar las transiciones sobre el resultado de un partido y/o campeonato, y por tanto conviene que le otorguemos una importancia fundamental como elemento táctico a entrenar.

Y entonces…¿porqué si existe en nuestro deporte una situación táctica que resulta tan determinante tanto el juego como el resultado de un partido, no le dedicamos mucho más tiempo a trabajarla tácticamente?

Parece que habitualmente el trabajo de las transiciones tan sólo consiste en correr mucho y rápido hacia la portería rival o propia. Pues si así lo entendemos, nos perjudicamos un poco más que bastante ya que una acción que estadísticamente resulta tan determinante, la dejamos reducida a la posibilidad de que nuestros jugadores sepan correr bien y mucho. Y no nos olvidemos que cuando les hablas de correr…los jugadores siempre arrugan el entrecejo.

Por tanto, debemos desterrar la idea de que las transiciones son un elemento de ataque desorganizado y sin planificación ni estructura, ya que podemos llegar a aplicar, entrenar y dominar tantos conceptos tácticos como creamos convenientes, facilitando con ello la adaptación de los jugadores y su toma de decisiones a esas circunstancias tan cambiantes durante el partido o durante la competición, de forma que al añadir los elementos naturales de velocidad y “calidad individual” permiten cada vez más una mayor eficacia en la aplicación de este sistema de juego.

TRANSICIONES EN ATAQUE

El juego ofensivo o de ataque lo podemos definir en tres formatos básicos:

  • Las estrategias
  • El ataque en sistema
  • Las transiciones en ataque

La transición en ataque es el formato más inestable a la hora de ejecutarlo, ya que además de la situación y los condicionantes que los jugadores encontrarán al  iniciar este tipo de ataque, deberemos conjugar las variables e imprevisibles actuaciones de nuestro rival. Estas y algunas otras razones hacen que el juego de las transiciones ofensivas sea un elemento importante, determinante y con una repercusión constante en el dominio del juego y del marcador.

Si adaptamos la definición genérica de la transición a las situaciones ofensivas, podremos definir una transición en ataque o de defensa al ataque, como todo el conjunto de acciones incluidas desde que nuestro equipo recupera el balón y comienza a aplicar con velocidad los principios tácticos ofensivos, hasta que finaliza esa acción ofensiva.

Están compuestas por una serie de elementos o características que las convertirán en particulares para cada equipo. En su ejecución encontraremos diferentes fases, y según sean realizadas las clasificaremos en diferentes tipos. Los entrenadores debemos valorar ciertos principios de definición y/o ejecución para darles nuestra forma.

“Las transiciones ofensivas son por lo tanto un sistema de ataque o forma de juego ofensivo”.

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