Ansiedad ante nuevas propuestas tácticas

Suele ser frecuente que la ilusión por progresar en el trabajo táctico de nuestro equipo, o incluso por algo que debería ser mucho más habitual como enseñar a nuestros jugadores a ser más completos, intentemos incorporar a nuestro sistema de juego, algún elemento táctico de cierto nivel pero desconocido hasta entonces para nuestro grupo.
En esas situaciones nuestra ilusión es máxima y se contagia, haciendo que nuestros jugadores, en primera instancia, valoren de forma positiva los cambios y tengan una excelente predisposición al aprendizaje y ejecución.

Pero luego llega la cruda realidad de la competición, del partido, de la tensión, de las pulsaciones, y por que no decir del buen hacer del rival. De tal forma que la ilusión, el trabajo y el entusiasmo con el que se estaba desarrollando todo el proceso, se convierte de pronto en dudas, en desconcierto, en inseguridad, en ansiedad…
Es entonces cuando debemos, como entrenadores, analizar con tranquilidad cuál es realmente el problema. Porque a veces el indicio de que algo no va bien podemos detectarlo en una des-coordinación táctica de los jugadores, o a través de comentarios no positivos sobre el nuevo sistema de juego, o incluso con un resultado negativo en el juego, como por ejemplo pocas ocasiones de gol en ataque, o más goles encajados de lo que teníamos previsto.

Seguramente llegaremos a unas conclusiones simples pero importantes, porque en casos como los comentados, es obvio que los jugadores están manifestando inconscientemente la reacción al cambio. Para ellos el cambio es una novedad que no dominan todavía, y por tanto se sienten inseguros, indefensos, con dudas, a veces desbordados en su capacidad de aprender o decidir…y en ese estado, no debemos seguir por el mismo camino.
El objetivo que buscamos lo tenemos claro  y debemos ser firmes en la idea original porque no habrá peor decisión que eliminar un objetivo que nos marcamos en su día.

Pero lo que si deberemos replantearnos es el procedimiento, el camino por el que seguir, de tal forma que nuestros jugadores no sufran con el cambio intentando avanzar y forzando situaciones si éstas están creando ansiedad en ellos.
Reconduzcamos el tema. Hablemos con el grupo, y valoremos lo que está sucediendo.
Debemos recordar cuál es nuestro objetivo, pero admitamos que quizás estamos por un camino no demasiado acertado.
De esta forma se replantea de nuevo la situación. Tu sigues definiendo como entrenador el objetivo al que llegar, pero ellos, con la realidad de cómo lo han estado asimilando hasta ahora, harán que tu propongas otro camino por el que alcanzarlo. Un camino menos traumático, menos angustioso y mucho más adaptado al tiempo que necesiten para progresar sin inseguridades.

Como entrenador no renuncias a lo que consideras adecuado, pero dejas que ellos marquen la adaptación y el tiempo, de tal forma que consigas que se sientan seguros en aquello que estemos trabajando.
No debemos empeñarnos en el camino. El tiempo y el recorrido deben marcarlo ellos. No olvidemos que estamos enseñando como cualquier profesor enseña a sus alumnos. Debemos intentar entender el ritmo de nuestro grupo, y adecuar nuestras exigencias a sus capacidades. Si intentamos algo para lo que no están suficientemente preparados, o queremos avanzar demasiado en poco tiempo…se atascarán, y todo acabará saliendo mal.

Supongamos un ejemplo concreto.

Llegamos a un equipo nuevo para nosotros, o simplemente deseamos introducir un objetivo nuevo para la temporada, y queremos que nuestro equipo, habituado a defender de forma individual, aprenda a utilizar la defensa de cambios.
En este ejemplo, es probable que si nuestros jugadores no habían conocido o no trabajaban de forma habitual la defensa de cambios, se produzcan las situaciones que antes comentaba.
Es muy probable que el resultado tras los primeros partidos no sea muy positivo. El rival crea dudas a nuestros jugadores, los conceptos que parecían haber comprendido  ahora dicen no tenerlos claros, y lo que puede ser peor, encajamos muchos más goles que con la defensa individual.

Llega el momento de replantear, de repasar con ellos el objetivo al que queremos llegar, pero asumiendo que reorganizaremos el camino por el que lo estamos intentando alcanzar.
Será muy importante que los jugadores vuelvan a coger confianza, de forma que plantearemos un trabajo a medio plazo que les permita una adaptación más progresiva.
Seguiremos reforzando el trabajo de nuestra nueva defensa de cambios a través de ejercicios específicos, así como en los partidillos que juguemos en los entrenamientos, pero en los partidos de competición volveremos a utilizar el sistema defensivo individual con el que han demostrado sentirse cómodos.

Debemos esperar una reacción positiva, que de nuevo retomen la confianza, que se sientan seguros y que puedan centrarse en los aspectos del partido, y no en las novedades tácticas que les estábamos pidiendo, y tal vez entonces, poco a poco, en función del resultado, de si el ambiente en general es de motivación y ánimo, podamos cambiar a la nueva defensa, de tal forma que la puedan practicar en momentos más adecuados como puede ser un buen resultado a favor o por ejemplo contra rivales algo más asequibles.

Este será un camino más acertado y adaptado a sus necesidades y en definitiva a su ritmo de aprendizaje.


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