LA PRESIÓN DEFENSIVA

Como elemento táctico creo que es uno de los más deseados por todos los entrenadores, pero a la vez de los más difíciles de mantener durante un partido y conseguir durante una temporada.
Está claro que una presión defensiva, a la altura que sea, puede llegar a dificultar tanto la elaboración de juego del equipo rival que ejecutándose de forma efectiva, nos permitE alcanzar el objetivo buscado.
Pero puede ser que a veces deseemos recuperar el balón con presión defensiva, y otras veces tan sólo busquemos evitar el gol con mayor o menor intensidad defensiva.

Es absolutamente cierto que todo es relativo, y para este caso, no será igual el concepto de presión defensiva según el criterio del entrenador A, que el criterio según el entrenador B.
En cualquier caso, me centro en el mío, y tal y como ya he dicho en alguna ocasión, la presión defensiva que considero adecuada es aquella que me permite, siempre, recuperar el balón y por lo tanto, poder atacar y hacer gol.
Y remarco lo de siempre porque para mí es primordial tener el balón. Porque si deseo que mi equipo tenga el balón, no encuentro otra manera más lógica de recuperarlo lo antes posible…que, con presión defensiva.
Otra cosa será si nuestro equipo es capaz de asumir ese procedimiento de juego como algo inherente a su existencia en una pista, o por el contrario tan sólo conseguimos que lleguen a ofrecerlo como dosis de una hermosa fragancia.

Me sigo centrando en mis intenciones como entrenador, o sea, que mi equipo lo viva como principio ineludible de nuestro juego.
Y como ya sabemos, la forma de trasladar nuestros “procedimientos de juego” a nuestra realidad de juego, consiste en realizar ejercicios que contengan, en la medida que los necesitemos o los consideremos importantes,esos procedimientos de juego.
Por lo tanto, buscaremos realizar ejercicios que contengan los condicionantes adecuados que hagan surgir el procedimiento de juego de “la presión defensiva”.

Como por ejemplo, la limitación de los toques y/o del espacio para favorecer e incentivar la defensa y la recuperación del balón.
También el premio por objetivos, como podría ser una igualdad o superioridad defensiva en la zona donde deseemos recuperar, de forma que motive una mayor presión defensiva para recuperar y evitar pasar a zonas de desventaja para la defensa.
Otro buen elemento colaborador podría ser el tiempo, que limitándolo a unos segundos concretos, ofrezca un buen premio para los defensores.
Incluso la penalización con trabajo físico para el equipo que menos recuperaciones realice, también puede ser un excelente condicionante para alcanzar un buen objetivo de presión defensiva en el ejercicio.

Como veis, la totalidad de supuestos que os he comentado están basados en el juego real y/o condicionado, algo que para mí es prioritario. No tan sólo por lo que todos conocemos de escenario perfecto para transferir elementos tácticos a tu juego, si no porque las situaciones reales motivan extraordinariamente al jugador, y nos permiten completar un excelente trabajo integrado.
Ahora bien, la presión defensiva no estaría completa si tan sólo la basamos en realizar un trabajo defensivo de recuperación rápida sin más. Hemos de dotarla de contenido táctico, de intenciones de juego, de medios tácticos, de acciones básicas.

Una de las más importantes, la que comentaba al principio de mi escrito: “que el jugador entienda y sea partícipe de que se defiende con intensidad para recuperar el balón y hacer gol”.
Otra, la coordinación que debe existir entre los jugadores próximos al balón realizando la presión defensiva, y los lejanos al balón, ajustando adecuadamente los espacios.
Que conozcan y dominen el tipo de defensa que intentamos realizar. Si es de cambios, conociendo las razones de cuándo deben o no realizar cambios de marca. Si es zonal, en qué momento deben reducir los espacios para conseguir esa recuperación buscada. Si es individual, donde y cuando es el mejor momento para robar el balón al rival.

Que nuestros jugadores entiendan y trabajen las situaciones del juego defensivo para saber que un paso adelante del rival poseedor de balón, no debe suponer un paso atrás de él como defensor, ya que cualquier jugador rival puede decidir y realizar acciones estupendas si tiene el tiempo suficiente para pensar.
Que la intención de juego buscando la presión defensiva nos admite el error de saltar por exceso a la presión, antes que quedarnos estancados en nuestras dudas.
Y…a todo ello le deberíamos sumar algunos medios tácticos…
Aunque éstos los dejaremos para la próxima entrada.

Anuncios