Nuestro estilo defensivo

Si hablamos de planteamientos, de esquemas, de prioridades tácticas o de objetivos de juego, no podemos negar que cada entrenador tenemos nuestras preferencias, y que son las que en el fondo acaban definiendo nuestro estilo de juego y nuestras características como entrenador.
A mi personalmente me gusta el juego ofensivo. Bueno, quizás eso suene a obvio porque a todos supongo que nos gusta atacar y ganar.
Quiero decir que disfruto con las acciones verticales y directas hacia la portería rival. Me gusta que el equipo trabaje para generar el mayor número de situaciones de finalización basadas en ciertos criterios de juego, donde suelo alternar los elementos del juego más directo posible, con la construcción de acciones de ataque posicional elaborado.
Siempre procuro que el equipo conozca y utilice procedimientos de ataque muy dinámicos y de gran velocidad. Incluso no me importa arriesgar en exceso, buscando un gol más que no acomodarnos para encajar un gol menos.
Y si habéis leído algunas de las entradas de este blog podríais acabar pensando que lo digo, pero no lo cumplo, porque tal vez han sido colgadas más entradas relacionadas con la defensa que con el ataque.

Pero es que yo concibo el ataque desde la necesidad de recuperar el balón. No me gusta que los jugadores trabajen en la recuperación intensa del balón para luego especular con él o con las situaciones de ataque. Ni tampoco comparto la defensa como el objetivo de proteger tan sólo los espacios peligrosos y cercanos a portería. Para mí el ataque es más reconfortante, más gratificante, más intenso, y seguramente más peligroso si lo iniciamos a través de aprovechar un posicionamiento del rival no defensivo al encontrarse en posesión del balón.
Y por eso, la defensa, aunque inestable y ajustable siempre a la realidad del rival, tiene muchos elementos diferentes y trabajables en función de distintas situaciones o características del juego.
Cada situación, cada momento defensivo va a estar compuesto por distintos procedimientos defensivos, para los cuales, deberemos tener definido unos criterios, unas mecanizaciones o unas pautas. No se defiende siempre igual, ni se aplican los mismos procedimientos.

Que los jugadores conozcan y dominen los procedimientos que existen en cada momento defensivo distinto es una parte importante de nuestro trabajo, pero alcanzar una cierta efectividad en su ejecución es parte del éxito como equipo.
Veamos algunos ejemplos de qué procedimientos pueden ser necesarios conocer y aplicar en distintos momentos defensivos.
Aunque en el apartado de características he puesto un ejemplo de las que podría tener cada procedimiento, queda a criterio de cada uno completarlas hasta definir su propio estilo.

 

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