¿Competimos o Jugamos?

money_bagNo es necesario explotar mucho la memoria para recordar  ejemplos de equipos que se quedaron en proyectos efímeros, porque  partían con estructuras incompletas, o estaban respaldados por mecenas caprichosos, o intentaban llegar para pedir, o porque simplemente sufrían el síndrome de  absoluta dependencia pública.

Tal vez lo que escribo no se me entienda, o se me malinterprete, porque como entrenador soy partícipe de este juego, asumiendo y tolerando sus reglas, a la vez que pienso en que tal vez también me habría ilusionado en los ejemplos  anteriores si hubiese estado inmerso en alguno de ellos.

Pero independientemente de lo de acuerdo o no de acuerdo que esté con los sistemas de competición y de ascensos-descensos al final de la temporada, independientemente de lo que comparta o no el proceso y la estructura para conseguir que nuestro deporte y nuestros equipos fomente estructuras sólidas, sigo sin entender cómo no nos tiramos de los pelos cuando seguimos poniendo el carro delante de los bueyes.

No sé cuantos proyectos habrán cumplido este esquema, pero conozco más de uno en el que se confeccionó una extraordinaria plantilla basada en calidad y euros, con el objetivo de quedar campeones de grupo y ascender directamente o jugar el play-off de ascenso, pero una vez conseguido el objetivo deportivo, todo quedaba a expensas de que en unas semanas o como mucho un mes se pudiera conseguir el patrocinador que sufragase esa ilusionante meta.

Pero ¿en qué forma planteamos el deporte? ¿de qué manera pensamos en la proyección de nuestro equipo, de nuestros jugadores, de nuestro club o de nosotros mismos, si pensamos que primero es ganar y luego ya veremos si podemos subir, continuar o promocionar?

Que ocurre, ¿que al final nos importa más sacar pecho por haber conseguido el éxito deportivo porque siempre podemos lanzar las culpas sobre las empresas que no nos quieren patrocinar o sobre el ayuntamiento que no apoya el deporte local, y con ello nos quedamos tan tranquilos?

Imagen Neutra-8Lo siento, pero no acabo de entender este planteamiento.

Porque tan sólo entiendo el trabajo, y la progresión y el crecimiento que éste implica, a través del orden, del rigor y de la lógica.

Si nuestro objetivo es seguir progresando, y tal vez mañana o pasado dar un paso más buscando el ascenso de categoría, debemos tener organizado el proyecto correspondiente, tanto desde el punto de vista deportivo como económico. Por supuesto que pueden quedar flecos por resolver, o matices importantes en función del último segundo del partido, pero considero que debemos salir a competir con las ideas totalmente claras sobre nuestro objetivo. Y siendo nuestro objetivo un posible ascenso de categoría, debemos tener previstos y/o acordados los medios necesarios para ese objetivo que nos hemos marcado, máxime cuando para ser candidato final al ascenso, te has debido pasar mucha parte de la temporada rozando esa posición.

No culpemos a quien tan sólo le queremos invitar durante una parte final y extrema del proceso, no malgastemos la motivación de nuestros jugadores o la ilusión de nuestros seguidores, no desorientemos más a nuestros desorientados directivos.

Acabamos despotricando de los NO patrocinadores, de los NO soportes económicos públicos, de los NO buenos gestores. Nos encanta criticar al que sube por dinero, o a los que cuadran los grupos de competición tras múltiples renuncias.

Hay muchas cosas por mejorar en nuestro deporte, pero comencemos también por nosotros mismos, los implicados y los partícipes. Comencemos por ser coherentes y entender que para llegar a un final necesitamos un camino y unos medios, porque ambos son importantes.

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