Modelo de Juego (Parte-2)

Estructura2En el artículo anterior (Modelo de Juego-Parte 1), había definido los elementos fundamentales de un modelo de juego.
Veamos ahora algunos ejemplos de cómo podemos avanzar en la definición y creación de un modelo de juego.
En primer lugar, deberemos identificar y considerar aquellos elementos que condicionarán el tipo de juego que puedo alcanzar, es decir, el “QUÉ HACER”; pues sería un tremendo error intentar alcanzar aquellas formas de juego a las que yo como entrenador me siento atraído, si no dispongo de los elementos y características que lo posibiliten.
Este suele ser un error bastante común entre los entrenadores, pues pensamos que aquello que se dibuja en una pizarra o se escribe durante la pretemporada, se va a conseguir siempre y por sistema, cuando en realidad, lo que debemos valorar y en lo que nos debemos centrar es en conocer y dominar todo aquello que estará presente en nuestro equipo, y que en definitiva serán los elementos que permitan definir a qué modelo puedo llegar.

Un mal análisis será la razón de no conseguir aquello que has planteado y tendrá como consecuencia situaciones de frustración y desánimo.
Tengamos en cuenta algunos de estos aspectos:
Las características de los jugadores: Jugadores rápidos, jugadores con buen 1c1, portero con un buen saque largo, jugadores más o menos experimentados, jugadores con capacidad defensiva, zurdos, diestros, jugadores con dominio del juego y del espacio, jugadores con buen o mal nivel táctico…etc.
Éstos serán elementos y razones para incorporar en nuestra propuesta de juego, por ejemplo: Las transiciones ofensivas, situaciones de juego de elaboración y finalización estructuradas, un tipo de defensa u otro, acciones a balón parado para un tipo u otro de finalizador…etc.

Las características histórico-deportivas del club: Las situaciones y experiencias vividas por cada club desde el punto de vista histórico-deportivo, hacen que se asiente en cada club un gusto o acercamiento por un estilo de juego concreto. Los objetivos deportivos de anteriores campañas, las posiciones habituales ocupadas en la clasificación, el perfil de los aficionados…etc.
Los objetivos deportivos a conseguir: Aunque condicionados por la plantilla que dispongas, éste será otro de los elementos a tener en cuenta, donde las propuestas innovadoras o que necesiten de mayor tiempo de adaptación, no encajarán en modelos que necesiten de un cierto rendimiento inmediato.
Otros aspectos también importantes: Materiales y recursos, disponibilidad de jugadores de apoyo (juveniles o equipo B), renovación de la plantilla, nuevas incorporaciones, conocimiento entrenador-jugador…etc.

Jugtadores2Pero todo ello y algunas cosas más no debes entenderlas como limitaciones, sino como condicionantes a tener en cuenta, donde lo importante, analizado lo anterior, será tu capacidad como entrenador para combinar tus preferencias con tus realidades, y poner en formato “modelo de juego” todo lo anterior.
Pero no acaba aquí nuestro trabajo de arquitectos de nuestro equipo, porque llegamos a una segunda fase no menos importante: “COMO HACERLO”.

Por supuesto, aquí también se combinan preferencias tuyas como entrenador con los elementos posibles descritos anteriormente, pero, ¿tu juego de 4 será el mismo juego de 4 que el mío? ¿Tus acciones a balón parado, tendrás las mismas prioridades que las mías? ¿Tus transiciones ofensivas tendrán las mismas premisas que las mías o las de otros cientos y cientos de entrenadores?.
Como comentaba en la anterior entrada, encontraremos que existen diversas nomenclaturas o definiciones teóricas para este apartado. Les podemos llamar o les llamamos, principios, sub-principios, reglas, esquemas, premisas, características…etc. Pero lo que es claro es que ésta es la verdadera diferencia entre nuestros perfiles como entrenadores. Aquí es donde reside la esencia y el estilo propio de cada entrenador, porque priorizarás cómo realizar acciones tácticas, ya no sólo en función de lo descrito en el apartado anterior, sino sobre todo en función de tus valores, de tus conocimientos, de tu experiencia, de tu singularidad como entrenador y como individuo.

Nuestras transiciones ofensivas tienen el mismo nombre, pero ¿a qué le das más importancia en los apoyos ofensivos? O ¿tú decides incorporar procedimientos tácticos relacionados con los roles, o diferencias entre situaciones de superioridad o igualdad, o en función del espacio, o basándote en otros elementos del juego? ¿Tienes reglas específicas bien definidas para la ejecución del primer pase?

Y cuando por ejemplo trabajamos el juego de 4, ¿Todos aplicamos los mismos principios para el balance defensivo?, ¿Definimos de la misma manera el concepto de amplitud y como conseguirla? ¿Para la circulación de balón y la ocupación de los espacios, marcamos los mismos criterios? ¿Utilizas los mismos movimientos de elaboración que otros entrenadores?

Y aunque no todo lo que se dibuja en la pizarra tiene el éxito garantizado, no dejemos de dibujar ni de escribir.

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¿Qué elementos son importantes en el fútbol sala?

Logro_1El juego del fútbol sala y la interacción entre todos sus elementos ofrecen la riqueza propia del deporte, que tiene su máxima expresión en la innumerable secuencia de acciones tácticas que se ejecutan.
Cada uno de esos elementos interviene o está presentes de forma particular, aportando sus características propias. Es importante conocer los elementos que inciden o forman parte de la táctica, ya que su conocimiento permite su dominio.
Los elementos fundamentales de la táctica del fútbol sala son:

El espacio
En acciones individuales, los jugadores deben ejecutar desplazamientos buscando la creación y ocupación de espacios. Creación a través de desplazamientos que supongan arrastrar la marca de un defensor y por lo tanto crear un espacio aprovechable por un compañero. La ocupación, intentando que tanto el jugador con balón como sin balón intente desplazarse a las zonas vacías para recibir el balón y poder realizar una acción con ventaja.
En acciones de equipo, la utilización táctica del espacio puede realizarse a través de un posicionamiento concreto sobre la pista, lo que llamamos habitualmente posicionamiento del sistema de juego ofensivo o defensivo (2-2, 3-1, 4-0…etc)

La superioridad
Cuando pensamos en superioridad durante el juego, lo primero que nos viene a la mente es la superioridad de un número de jugadores en una zona concreta o la que se produce tras superar un enfrentamiento individual. Pero en el juego del fútbol sala existen 3 tipos de superioridad que debemos conocer y dominar:

  • Superioridad psicológica: Consiste en la imposición al contrario, poseedor o no del balón, de la opción que más nos interese que tome. De una forma más simple, se podría identificar con el hecho de actuar con una intención tal que obligue al contrario a reaccionar en el modo que nos interesa.
  • Superioridad posicional: Es aquella en la que los jugadores de un equipo están distribuidos de tal forma (en ataque o en defensa), que obligan al rival a actuar y situarse en posiciones de desventaja para la acción que se está desarrollando y que le obligarán a ceder en la disputa por esa acción.
  • Superioridad numérica: Es aquella en la que en un espacio determinado y normalmente determinante, es superior el número de jugadores de un equipo al del otro. En la mayor parte de los casos esta superioridad debería provocar un resultado positivo de la acción a favor del equipo que posee el mayor número de jugadores.

El jugador y sus puestos
Aunque los jugadores se desplazan por todo el espacio de juego e intervienen y ejecutan todo tipo de acciones técnico-tácticas, existe una realidad que implica que para la ejecución óptima de las acciones técnico-tácticas que se deben realizar en cada uno de las zonas de juego, se requiere que el jugador que las va a ejecutar tenga las condiciones y características más apropiadas para ello.
Esta lógica del juego explica por ejemplo que no son las mismas características las que se requieren para un jugador que deba ocupar espacios en el que realizar constantes acciones de táctica defensiva, que las que se requieren para otro que deba ocupar espacios en los que las acciones sean de táctica ofensiva.
Estas posiciones le dan sentido al ordenamiento táctico colectivo y buscan ofrecer la mejor respuesta como equipo a través del máximo aprovechamiento de las  características particulares de cada jugador
En función de esas características particulares para cada espacio de juego, se definieron los siguientes puestos específicos: Portero, Cierre, Alas y Pívot.

Los componentes tácticos del juego
Existe una gran variedad de elementos que componen el juego, y cada autor puede realizar una clasificación distinta o al menos con diferencias.
Durante la ejecución y desarrollo del juego, los jugadores realizan siempre acciones tácticas que se clasifican bien en táctica Individual (acciones individuales) o en táctica colectiva (acciones de más de un jugador)
Además, y en función del grado de complejidad y/o del número de jugadores que intervienen  podemos ampliar la clasificación de las acciones de Táctica Colectiva.
De esta forma, y a través de estas clasificaciones podemos identificar y conocer las relaciones y las dependencias con que los elementos del juego intervienen en cada uno de los procedimientos tácticos, y a través de ellas desarrollar los procesos formativos y de entrenamiento específicos.
En función del número de jugadores que intervienen en la combinación de intenciones tácticas, y del grado de complejidad de las mismas podemos definir y clasificar el conjunto de elementos tácticos en Acciones, Medios Tácticos y Procedimientos Tácticos.

Los sistemas de juego
Un sistema de juego son el  conjunto de acciones, medios y procedimientos tácticos que son propuestos y estructurados por el entrenador  para que los jugadores los ejecuten de forma coordinada y organizada para alcanzar objetivos específicos.
El sistema de juego es la máxima expresión táctica del propio juego, pues aglutina todos los elementos tácticos del mismo, en una combinación adecuada y valorada en la búsqueda de objetivos.
Los entrenadores utilizamos distintas estructuras tácticas para elaborar y resolver los diferentes aspectos del juego, que van de simples a complejas, desde la táctica individual a los procedimientos más complejos.
Si partimos de un esquema básico de distribución de los jugadores sobre la pista de juego y establecemos una organización entre jugadores, donde asignamos espacios, responsabilidades, roles y posiciones, habremos establecido un sistema de juego para nuestro equipo.

¿Nuestra táctica de partido es la acertada?

CarpetaEs realmente interesante observar como un equipo desarrolla de forma precisa y constante un sistema de juego en el que marcadamente se ejecutan las formas de juego que tanto entrenador como jugadores han ido construyendo a lo largo del trabajo semanal.

Sin duda alguna uno de los grandes logros del trabajo de un entrenador estriba en ser capaz de colaborar de forma determinante en la construcción del estilo de juego de su propio equipo, porque son muchos los elementos del activo de un equipo en los que el trabajo del entrenador no sólo es necesario, sino que se convierte en imprescindible.
Podríamos tener un debate interesante sobre en qué aspectos del trabajo del equipo es realmente decisiva la intervención del entrenador, aunque probablemente estaríamos bastante de acuerdo que uno de esos aspectos sería la dirección de partido.

Por dirección de partido entendemos el conjunto de decisiones que el entrenador aplica a lo largo del desarrollo del encuentro. En definitiva, la dirección de partido sería la forma en la que el entrenador aplica la táctica de partido, que está definida como el conjunto de planteamientos tanto ofensivos como defensivos que el entrenador establece y ejecuta de forma activa o reactiva con el fin de que su equipo alcance los objetivos previstos.

Pero es en la parte reactiva de la táctica de partido en la que quiero insistir, porque si como antes decía es muy valorable ver como un equipo está ejecutando de forma activa su sistema de juego y formas asociadas, no es menos importante que el entrenador sea capaz de aplicar elementos reactivos durante la aplicación de la táctica de partido si la situación es desfavorable.

Con frecuencia los entrenadores caemos en el error de confiar en exceso en nuestra táctica de partido establecida de antemano y aunque el rival esté dominando las fases del juego con su planteamiento táctico, nosotros seguimos insistiendo en aplicar como elementos reactivos, la táctica de partido activa establecida como inicial.

Un ejemplo claro de ello podría ser cuando nuestro sistema de juego en ataque posicional es el “sistema de 4”o “juego de 4” o “4 en línea”, con sus correspondientes formas de juego asociadas y lo establecemos como táctica de partido del enfrentamiento contra un rival del que conocemos que se posicionará defensivamente por debajo de la ½ pista.

Comienza el partido y se ejecuta nuestro planteamiento ofensivo de partido y aunque nuestros movimientos, nuestras acciones y nuestra táctica de partido se desarrollan según lo previsto, poco a poco vamos apreciando que no conseguimos alcanzar las ventajas que debería aportar nuestro sistema de juego.

Ante nuestro sistema ofensivo de “juego de 4” basado principalmente en la creación y ocupación de espacios , con apoyos constantes al compañero que tiene el balón, intentando que el desplazamiento continuo de nuestros jugadores permita desequilibrar la defensa rival y colocarla casi en línea para evitar sus posibles ayudas y coberturas defensivas, el equipo rival desarrolla su sistema defensivo previsto de defensa retrasada, en el que minimiza los espacios, no presiona al balón y espera que nuestro posicionamiento en elaboración de juego sean tan horizontal, tan previsible y con tanto espacio a nuestras espaldas como para obtener ventaja simplemente por el hecho de nuestra falta de aplicación de una táctica reactiva.

Pero aunque lo que podría estar pasando en la pista pudiera tener distintos puntos de vista y por lo tanto distintos análisis, el resultado que refleja el marcador comienza a ir en nuestra contra porque el rival está obteniendo ventaja de nuestra insistencia en aplicar aquello que nuestro equipo domina perfectamente pero que no se ajusta a las necesidades del encuentro. Incluso podríamos afirmar que no se trata de que nuestro rival esté interpretando correctamente nuestra táctica de partido y reaccione aplicando un sistema de juego que nos está sorprendiendo. Simplemente ocurre que ambos entrenadores hemos puesto en activo dos sistemas de juego distintos y contrapuestos que están ofreciendo respuestas distintas. Lamentablemente, el nuestro no nos lleva a la victoria.

Pero:

  • ¿Hemos hecho bien nuestros deberes analizando y preparando nuestra táctica de partido contra la presumible defensa cerrada del equipo rival?
  • ¿Puede ser que como entrenador no seamos capaces de ver lo que está ocurriendo e insistamos más en que nuestros jugadores apliquen correctamente las formas de juego previstas que no en cambiar el planteamiento de partido?
  • ¿Debemos seguir insistiendo con nuestro “juego de 4” porque es el que domina perfectamente nuestro equipo aunque no consigamos obtener ventaja ni en el dominio del juego ni en el resultado del partido?
  • ¿Qué planteamientos tácticos pensáis que pueden ser una buena forma reactiva de decisión de partido si os encontráis en el caso del ejemplo anterior?

Ejemplos para los objetivos de una defensa en inferioridad

InferioridadEstaba preparando alguna tarea de ejemplo para completar gráficamente la petición de un compañero, cuando recordé lo explicado en alguna entrada anterior en el blog que podía complementar perfectamente la forma de trabajar los objetivos para la defensa en inferioridad.
Creo que es interesante repasar sobre todo esta entrada y los comentarios que compartimos entre varios entrenadores:

https://pacocm.wordpress.com/2010/10/06/teoria-sobre-la-defensa-en-inferioridad-2/#more-363

No obstante, y ante la petición de aportar algún ejercicio, más que exponer algún ejercicio, cosa que casi no suelo poner en este blog, sugiero cualquier ejercicio o tarea en el que se trabaje una defensa en inferioridad, de forma que partiendo de una situación de juego real y de igualdad 4c4 o 3c3(28×20) se produzca esta inferioridad a través de la incorporación de un elemento o accción, como puede ser la pérdida del balón, o último jugador en tocar si hay finalización, o incluso un cambio de ataque a defensa marcado por el entrenador donde se elimine obligatoriamente a un jugador del equipo que pasa a actuar como defensor.
Porque en definitiva, y como intentaré explicar en una entrada posterior, lo importante no es el ejercicio en sí (que puede ser cualquiera), si no como trasladamos nuestro criterio táctico a los jugadores a través de las explicaciones y de las indicaciones, definiendo claramente cuáles son los objetivos que queremos que se cumplan, y cómo deben alcanzarlos.

Es cierto que muchos ejercicios llevan implícitos estos objetivos y el criterio táctico que buscamos y simplemente preparamos el escenario para que los jugadores interpreten y aprendan con la experiencia del trabajo que están desarrollando, pero en otras muchas tareas tan sólo podremos llegar a conseguir el objetivo táctico buscado a través del trabajo de instruir y definir con explicaciones lo que deseamos que se produzca, y por lo tanto cómo queremos que nuestro equipo desarrolle esas acciones tácticas.

Tres sencillos objetivos para una defensa en inferioridad

Jugtadores2Cuando se produce una situación de defensa en inferioridad, habitualmente en una transición defensiva, no siempre es posible llevar a cabo las acciones que equilibren esa situación, y por lo tanto, los jugadores deberán actuar de forma rápida y coordinada para obtener el mejor rendimiento posible en ese conjunto de acciones.
Y aunque no podemos tratar de ofrecer un procedimiento único y exclusivo, si es conveniente establecer algunas pautas para que la coordinación y la efectividad puedan ser elementos que jueguen a nuestro favor.

El primer objetivo tiene que ver con el espacio, pues como todos ya sabemos, con un mismo número de jugadores, a mayor espacio de juego más ventaja para el equipo con posesión de balón. Por la tanto, nuestro objetivo como defensores en inferioridad consistirá en tratar de llevar el juego a un espacio reducido y controlable, bajando progresivamente la altura de la defensa para que con los mismos integrantes (atacantes y defensores) consigamos que las acciones se desarrollen en un espacio menor.

El segundo objetivo consistirá en proteger el mayor número posible de líneas de pase. Es cierto que siendo un menor número de jugadores siempre nos encontraremos un número de líneas de pase superiores a las que podríamos dominar, pero no debemos cometer el error de que nuestros jugadores se centren en defender al jugador y no en las líneas de pase posibles, o incluso duplicar las posiciones innecesariamente sobre una misma línea de pase, vigilando y protegiendo especialmente aquellas que puedan provocar mayor peligro o desajuste en nuestro precario esquema defensivo.

Y como tercer objetivo, tal vez el más complicado pero el más efectivo, sería tomar la iniciativa defensiva para dividir el ataque. Esto podemos conseguirlo, primero a través de la participación activa de nuestro portero, posteriormente descartando al jugador atacante con menos posibilidades de recibir el balón, y creando por lo tanto una igualdad defensiva en la zona elegida, que nos permita actuar con determinación e intensificar la defensa para convertirla en una defensa activa-recuperadora.

9 principios del entrenamiento, incluso para el global

1392125024_runEste artículo en el blog de Fito Florensa, de la revista Men’s Health.es (versión digital) , me recordó aquello tan fundamental y que hemos repasado tantas veces en las asignaturas de preparación física de cualquiera de nuestros cursos de entrenador, que creí interesante compartirlo en un tweet.

http://blogs.menshealth.es/maximo-rendimiento/principios-del-entrenamiento/

Pero aunque estos 9 principios del entrenamiento estén basados en elementos exclusivos de la actividad física e independientemente del deporte que se practique, me parecen tan completos y a la vez tan necesarios, que los considero imprescindibles para el desarrollo del trabajo técnico, táctico, integrado o global.

1.Principio de sobrecompensación:Proceso que permite aumentar las reservas funcionales, compensando en exceso la pérdida inicial provocada por una determinada carga (Estímulo/entrenamiento), constituyendo la base por la cual se mejora el rendimiento físico y funcional del deportista.
El desarrollo técnico/táctico de un jugador o un equipo también necesita de una “sobrecompensación”, de forma que antes de que comience a “borrarse” la información recibida, debemos aplicar una nueva “carga formativa” que permita crecer sobre la base de conocimientos ya adquiridos.

2.Principio de individualización: El entrenamiento deberá ir en acorde a las características de cada persona. Por ejemplo, debemos tener en cuenta, la edad, sexo, hábitos deportivos, historial de lesiones, tipo de práctica físico-deportiva y nivel inicial de condición física. Por tanto, cada entrenamiento debe ir en acorde a las características concretas de la persona que, por tanto, generará adaptaciones únicas en cada individuo.
La individualización es fundamental en el tratamiento, en la concepción y en la exigencia a cada jugador. No todos los jugadores tienen las mismas características, ni todos progresarán de la misma forma. Individualizar o adaptar a cada individuo su progresión técnico/táctica individual es un objetivo a cumplir por el entrenador.

3.Principio de progresión:Todo organismo necesita de un tiempo de adaptación, después de aplicar una carga. Esta carga de entrenamiento debe ir aumentando gradualmente, en función del tiempo de adaptación del organismo.
Claramente, no podemos desarrollar conceptos técnico/tácticos si no hay un proceso de “carga formativa” progresiva y adaptativa.

4.Principio de continuidad:Para que se produzcan adaptaciones crónicas, sólidas, debemos aplicar una carga de forma regular y repetida en el tiempo “x”, en función del estímulo y tiempo de adaptación de tu organismo.
La temporada es larga, las motivaciones diversas, los estímulos muy variados, y por ello es importante refrescar de forma regular la información técnico/táctica que vamos desarrollando. La memoria es selectiva. Nunca demos nada por sabido.

5.Principio de variedad: No existe ningún ejercicio, ni método o deporte, que por sí solo, sea absolutamente válido para conseguir la mejor prevención y desarrollo de los diferentes sistemas orgánicos. En palabras llanas, no existe ningún método de entrenamiento o deporte, que por sí solo, sea la panacea. En tus entrenamientos debes combinar deportes, realizar ejercicios diferentes de fuerza y cambiar la forma de hacer realizar tus ejercicios. De forma general y teniendo en cuenta el objetivo de estar sano de forma integral, cambia tu forma de entrenar cada 3, 4 semanas. Este hecho te permitirá prevenir lesiones, te mantendrá motivado y, por encima de todo, hará que la evolución de tu condición física se dispare. Tus semanas entrenando, NUNCA pueden ser iguales durante todo el año.
¿Que decir de un entrenamiento técnico/táctico aburrido, lleno de repeticiones absurdas o de filas interminables? La variedad, la diversión,la incorporación permanente de ejercicios nuevos con los que alcanzar los mismos objetivos formativos y de conocimiento. Nos guste o no, un entrenador es un FORMADOR.

6.Principio de relación óptima entre carga y recuperación:Para que se produzcan adaptaciones y no nos lesionemos o nos sobreentrenemos, debemos tener en cuenta que, después de aplicar una carga se necesita un periodo de recuperación para garantizar que se produzca la sobrecompensación.
Todos debemos ser conscientes de no saturar de información técnico/táctica a nuestros jugadores. Deben asimilar y adaptar a su juego y a su propia personalidad en la pista los elementos que estamos entrenando.El exceso de información o la acumulación inadecuada de conceptos técnico/tácticos puede provocar estres, ansiedad o desánimo.

7.Principio de periodización: Sino programas tu entrenamiento en función de un objetivo a lo largo del tiempo, nunca te sacarás el mayor partido y, quizás, ni siquiera llegues a alcanzar tus metas físico-deportivas.
Imposible trabajar durante una temporada sin una planificación de contenidos técnico/tácticos, que luego deberemos programar semana a semana (microciclos), mes a mes (mesociclos), para alcanzar nuestro modelo de juego.

8.Principio de especialización progresiva: Como norma general, ya que cada caso es un mundo, el proceso de entrenamiento dentro de una planificación, debe ir de lo global a lo específico. Por ejemplo, si entrenas para un triatlón, en una primera fase trabajarás la resistencia de base y fuerza general. En una segunda, mejorarás ritmos en los tres deportes pensando en el tipo de prueba que harás (Distancias,…). Y en una tercera fase adaptarás tu entrenamiento a la especificidad absoluta de la prueba (condiciones ambientales, altura, tipo de terreno, etc,…).
Entrenamiento basado en procedimientos tácticos. A veces trabajamos ejercicios que contienen demasiadas variables, o que pretendemos actuar sobre todas ellas, con lo que perderemos la capacidad de incidir en el aspecto concreto y específico sobre el que queremos trabajar ese dia para conseguir la mejora en un concepto más global o integrado. Una acción táctica grupal está compuesta de varios elementos tácticos más simples. Ir de lo simple a lo complejo debe ser un viaje frecuente en nuestros entrenamientos.

9.Principio del estímulo eficaz: Para que se produzcan adaptaciones, es necesario que la carga (estímulo) supere un umbral de intensidad “x” (en función del caso concreto).
La información/formación técnico táctica de nuestro trabajo, debe motivar. Debe estar basada en aquello que aporte a lo esperado y lo necesitado por el jugador. Debe estimular lo nuevo, lo diferente, lo no conocido, aquello que le permita aprender y mejorar.

Los sistemas de juego rotacionales

Partido-3Uno de los elementos que más caracteriza al fútbol sala moderno, y que seguramente más ha evolucionado con respecto al juego que se desarrollaba en los años 80, es la movilidad de los jugadores en ataque.
En los inicios del futsal, las situaciones ofensivas estaban caracterizadas por unos roles muy definidos, y un conjunto de acciones donde predominaba la especialización y el juego en el puesto, por lo que el recorrido y la movilidad no era una de las grandes virtudes.

Progresivamente y con el desarrollo de la condición física del jugador como deportista y el aumento del trabajo y la intensidad defensiva, los recursos ofensivos debieron crecer en línea progresiva.
Con ello, se desarrollaron sistemas de juego y esquemas posicionales que hoy todavía mantenemos, pero sobre todo se potenció la movilidad de los jugadores, basada sobre todo en movimientos rotacionales.
Los movimientos rotacionales, son el conjunto de movimientos coordinados y organizados de forma sistemática entre todos los jugadores, que siguiendo un patrón o conjunto de patrones, intentan conseguir una ventaja posicional o numérica a través de los movimientos y cambios de posiciones, y del desajuste de las acciones defensivas del rival.
Para cada uno de los esquemas posicionales más estandarizados, existen un gran número de movimientos rotacionales , pero es conveniente trabajar con el equipo tanto los esquemas posicionales que mejor se adapten al tipo de jugador que tenemos, como un conjunto de movimientos no demasiado extensos para cada uno, de forma que evitemos la sobre información y probablemente la confusión y falta de eficacia.

Porque aunque existen infinidad de movimientos rotacionales, podemos establecer el trabajo de tan sólo unos cuantos, bien definidos pero no excesivos para no crear confusión.
Además, aunque como conjunto de movimientos, busca obtener ventaja a través del desplazamiento, el desmarque, la utilización del espacio y el engaño, también debe mantener un equilibrio suficiente como para que esos mismos movimientos no provoquen una ventaja al rival en caso de pérdida o robo del balón. Es por lo tanto importantísimo que mantengan un gran nivel de coordinación y equilibrio, tanto ofensivo como defensivo.
A partir de estas premisas, y sobre un dibujo o esquema de posicionamiento en pista, podemos desarrollar cualquier conjunto de movimientos que consideremos apropiado.
Es cierto que recurrimos a las acciones rotacionales basadas en esquemas posicionales de 4 en línea, 3-1 (tres y pívot), o 2-2, como las más utilizadas, y también por ser las más comunes, pero por ejemplo podríamos establecer un conjunto de movimientos rotacionales basados en un esquema posicional 1-2-1, en el que la amplitud sea mayor que la profundidad, e intentar obtener esas ventajas posicionales y/o numéricas en base a explotar justamente la amplitud y los espacios creados por detrás de la defensa rival.

No obstante, repasando los movimientos rotacionales de 4 en línea, vemos que debe existir una utilización intensa de medios tácticos que permitan equilibrio y coordinación en esa disposición sobre la pista, como por ejemplo
pueden ser la paralela, la diagonal, el bloqueo, la sobreposición, la cortina…etc….
Del mismo modo, si utilizamos el esquema 3-1, y teniendo claro que podríamos desarrollar movimientos rotacionales con o sin participación del jugador más adelantado o pívot, podríamos definir que, si el pívot se mantiene en altura, y además en un lado del ataque, los jugadores de base podrán realizar movimientos consecuentes con el espacio que utiliza su compañero, esto es, si por ejemplo el pívot se encuentra el en lado derecho del ataque, sobre ese lado no podremos hacer un movimiento rotacional de paralela, ni diagonal ya que ocuparía un espacio ya ocupado por otro jugador.
En cambio si los movimientos van a realizarse hacia el lado donde no se encuentra el pívot, podrían encajar, además de los ya comentados, otros movimientos como un bloqueo, una cortina, una sobreposición.
En cambio, si utilizamos el pívot móvil, todo pasa porque el movimiento del jugador que da el balón siempre sea a posiciones de pívot (desmarque), para que el pívot baje a la línea de 3 (elaboración), produciéndose constantemente movimiento de los 4 jugadores. No es necesario que es pívot siempre esté en el centro, ya que puede bajar por una u otra ala. No obstante, los movimientos también están condicionados por la posición que ocupe el pívot ya que según donde esté, encajarán unos u otros movimientos. Recordando de nuevo que será fundamental tener en cuenta los conceptos fundamentales para el trabajo rotacional, como son la coordinación, el equilibrio ofensivo-defensivo, y la continuidad.