Tres sencillos objetivos para una defensa en inferioridad

Jugtadores2Cuando se produce una situación de defensa en inferioridad, habitualmente en una transición defensiva, no siempre es posible llevar a cabo las acciones que equilibren esa situación, y por lo tanto, los jugadores deberán actuar de forma rápida y coordinada para obtener el mejor rendimiento posible en ese conjunto de acciones.
Y aunque no podemos tratar de ofrecer un procedimiento único y exclusivo, si es conveniente establecer algunas pautas para que la coordinación y la efectividad puedan ser elementos que jueguen a nuestro favor.

El primer objetivo tiene que ver con el espacio, pues como todos ya sabemos, con un mismo número de jugadores, a mayor espacio de juego más ventaja para el equipo con posesión de balón. Por la tanto, nuestro objetivo como defensores en inferioridad consistirá en tratar de llevar el juego a un espacio reducido y controlable, bajando progresivamente la altura de la defensa para que con los mismos integrantes (atacantes y defensores) consigamos que las acciones se desarrollen en un espacio menor.

El segundo objetivo consistirá en proteger el mayor número posible de líneas de pase. Es cierto que siendo un menor número de jugadores siempre nos encontraremos un número de líneas de pase superiores a las que podríamos dominar, pero no debemos cometer el error de que nuestros jugadores se centren en defender al jugador y no en las líneas de pase posibles, o incluso duplicar las posiciones innecesariamente sobre una misma línea de pase, vigilando y protegiendo especialmente aquellas que puedan provocar mayor peligro o desajuste en nuestro precario esquema defensivo.

Y como tercer objetivo, tal vez el más complicado pero el más efectivo, sería tomar la iniciativa defensiva para dividir el ataque. Esto podemos conseguirlo, primero a través de la participación activa de nuestro portero, posteriormente descartando al jugador atacante con menos posibilidades de recibir el balón, y creando por lo tanto una igualdad defensiva en la zona elegida, que nos permita actuar con determinación e intensificar la defensa para convertirla en una defensa activa-recuperadora.

9 principios del entrenamiento, incluso para el global

1392125024_runEste artículo en el blog de Fito Florensa, de la revista Men’s Health.es (versión digital) , me recordó aquello tan fundamental y que hemos repasado tantas veces en las asignaturas de preparación física de cualquiera de nuestros cursos de entrenador, que creí interesante compartirlo en un tweet.

http://blogs.menshealth.es/maximo-rendimiento/principios-del-entrenamiento/

Pero aunque estos 9 principios del entrenamiento estén basados en elementos exclusivos de la actividad física e independientemente del deporte que se practique, me parecen tan completos y a la vez tan necesarios, que los considero imprescindibles para el desarrollo del trabajo técnico, táctico, integrado o global.

1.Principio de sobrecompensación:Proceso que permite aumentar las reservas funcionales, compensando en exceso la pérdida inicial provocada por una determinada carga (Estímulo/entrenamiento), constituyendo la base por la cual se mejora el rendimiento físico y funcional del deportista.
El desarrollo técnico/táctico de un jugador o un equipo también necesita de una “sobrecompensación”, de forma que antes de que comience a “borrarse” la información recibida, debemos aplicar una nueva “carga formativa” que permita crecer sobre la base de conocimientos ya adquiridos.

2.Principio de individualización: El entrenamiento deberá ir en acorde a las características de cada persona. Por ejemplo, debemos tener en cuenta, la edad, sexo, hábitos deportivos, historial de lesiones, tipo de práctica físico-deportiva y nivel inicial de condición física. Por tanto, cada entrenamiento debe ir en acorde a las características concretas de la persona que, por tanto, generará adaptaciones únicas en cada individuo.
La individualización es fundamental en el tratamiento, en la concepción y en la exigencia a cada jugador. No todos los jugadores tienen las mismas características, ni todos progresarán de la misma forma. Individualizar o adaptar a cada individuo su progresión técnico/táctica individual es un objetivo a cumplir por el entrenador.

3.Principio de progresión:Todo organismo necesita de un tiempo de adaptación, después de aplicar una carga. Esta carga de entrenamiento debe ir aumentando gradualmente, en función del tiempo de adaptación del organismo.
Claramente, no podemos desarrollar conceptos técnico/tácticos si no hay un proceso de “carga formativa” progresiva y adaptativa.

4.Principio de continuidad:Para que se produzcan adaptaciones crónicas, sólidas, debemos aplicar una carga de forma regular y repetida en el tiempo “x”, en función del estímulo y tiempo de adaptación de tu organismo.
La temporada es larga, las motivaciones diversas, los estímulos muy variados, y por ello es importante refrescar de forma regular la información técnico/táctica que vamos desarrollando. La memoria es selectiva. Nunca demos nada por sabido.

5.Principio de variedad: No existe ningún ejercicio, ni método o deporte, que por sí solo, sea absolutamente válido para conseguir la mejor prevención y desarrollo de los diferentes sistemas orgánicos. En palabras llanas, no existe ningún método de entrenamiento o deporte, que por sí solo, sea la panacea. En tus entrenamientos debes combinar deportes, realizar ejercicios diferentes de fuerza y cambiar la forma de hacer realizar tus ejercicios. De forma general y teniendo en cuenta el objetivo de estar sano de forma integral, cambia tu forma de entrenar cada 3, 4 semanas. Este hecho te permitirá prevenir lesiones, te mantendrá motivado y, por encima de todo, hará que la evolución de tu condición física se dispare. Tus semanas entrenando, NUNCA pueden ser iguales durante todo el año.
¿Que decir de un entrenamiento técnico/táctico aburrido, lleno de repeticiones absurdas o de filas interminables? La variedad, la diversión,la incorporación permanente de ejercicios nuevos con los que alcanzar los mismos objetivos formativos y de conocimiento. Nos guste o no, un entrenador es un FORMADOR.

6.Principio de relación óptima entre carga y recuperación:Para que se produzcan adaptaciones y no nos lesionemos o nos sobreentrenemos, debemos tener en cuenta que, después de aplicar una carga se necesita un periodo de recuperación para garantizar que se produzca la sobrecompensación.
Todos debemos ser conscientes de no saturar de información técnico/táctica a nuestros jugadores. Deben asimilar y adaptar a su juego y a su propia personalidad en la pista los elementos que estamos entrenando.El exceso de información o la acumulación inadecuada de conceptos técnico/tácticos puede provocar estres, ansiedad o desánimo.

7.Principio de periodización: Sino programas tu entrenamiento en función de un objetivo a lo largo del tiempo, nunca te sacarás el mayor partido y, quizás, ni siquiera llegues a alcanzar tus metas físico-deportivas.
Imposible trabajar durante una temporada sin una planificación de contenidos técnico/tácticos, que luego deberemos programar semana a semana (microciclos), mes a mes (mesociclos), para alcanzar nuestro modelo de juego.

8.Principio de especialización progresiva: Como norma general, ya que cada caso es un mundo, el proceso de entrenamiento dentro de una planificación, debe ir de lo global a lo específico. Por ejemplo, si entrenas para un triatlón, en una primera fase trabajarás la resistencia de base y fuerza general. En una segunda, mejorarás ritmos en los tres deportes pensando en el tipo de prueba que harás (Distancias,…). Y en una tercera fase adaptarás tu entrenamiento a la especificidad absoluta de la prueba (condiciones ambientales, altura, tipo de terreno, etc,…).
Entrenamiento basado en procedimientos tácticos. A veces trabajamos ejercicios que contienen demasiadas variables, o que pretendemos actuar sobre todas ellas, con lo que perderemos la capacidad de incidir en el aspecto concreto y específico sobre el que queremos trabajar ese dia para conseguir la mejora en un concepto más global o integrado. Una acción táctica grupal está compuesta de varios elementos tácticos más simples. Ir de lo simple a lo complejo debe ser un viaje frecuente en nuestros entrenamientos.

9.Principio del estímulo eficaz: Para que se produzcan adaptaciones, es necesario que la carga (estímulo) supere un umbral de intensidad “x” (en función del caso concreto).
La información/formación técnico táctica de nuestro trabajo, debe motivar. Debe estar basada en aquello que aporte a lo esperado y lo necesitado por el jugador. Debe estimular lo nuevo, lo diferente, lo no conocido, aquello que le permita aprender y mejorar.

Los sistemas de juego rotacionales

Partido-3Uno de los elementos que más caracteriza al fútbol sala moderno, y que seguramente más ha evolucionado con respecto al juego que se desarrollaba en los años 80, es la movilidad de los jugadores en ataque.
En los inicios del futsal, las situaciones ofensivas estaban caracterizadas por unos roles muy definidos, y un conjunto de acciones donde predominaba la especialización y el juego en el puesto, por lo que el recorrido y la movilidad no era una de las grandes virtudes.

Progresivamente y con el desarrollo de la condición física del jugador como deportista y el aumento del trabajo y la intensidad defensiva, los recursos ofensivos debieron crecer en línea progresiva.
Con ello, se desarrollaron sistemas de juego y esquemas posicionales que hoy todavía mantenemos, pero sobre todo se potenció la movilidad de los jugadores, basada sobre todo en movimientos rotacionales.
Los movimientos rotacionales, son el conjunto de movimientos coordinados y organizados de forma sistemática entre todos los jugadores, que siguiendo un patrón o conjunto de patrones, intentan conseguir una ventaja posicional o numérica a través de los movimientos y cambios de posiciones, y del desajuste de las acciones defensivas del rival.
Para cada uno de los esquemas posicionales más estandarizados, existen un gran número de movimientos rotacionales , pero es conveniente trabajar con el equipo tanto los esquemas posicionales que mejor se adapten al tipo de jugador que tenemos, como un conjunto de movimientos no demasiado extensos para cada uno, de forma que evitemos la sobre información y probablemente la confusión y falta de eficacia.

Porque aunque existen infinidad de movimientos rotacionales, podemos establecer el trabajo de tan sólo unos cuantos, bien definidos pero no excesivos para no crear confusión.
Además, aunque como conjunto de movimientos, busca obtener ventaja a través del desplazamiento, el desmarque, la utilización del espacio y el engaño, también debe mantener un equilibrio suficiente como para que esos mismos movimientos no provoquen una ventaja al rival en caso de pérdida o robo del balón. Es por lo tanto importantísimo que mantengan un gran nivel de coordinación y equilibrio, tanto ofensivo como defensivo.
A partir de estas premisas, y sobre un dibujo o esquema de posicionamiento en pista, podemos desarrollar cualquier conjunto de movimientos que consideremos apropiado.
Es cierto que recurrimos a las acciones rotacionales basadas en esquemas posicionales de 4 en línea, 3-1 (tres y pívot), o 2-2, como las más utilizadas, y también por ser las más comunes, pero por ejemplo podríamos establecer un conjunto de movimientos rotacionales basados en un esquema posicional 1-2-1, en el que la amplitud sea mayor que la profundidad, e intentar obtener esas ventajas posicionales y/o numéricas en base a explotar justamente la amplitud y los espacios creados por detrás de la defensa rival.

No obstante, repasando los movimientos rotacionales de 4 en línea, vemos que debe existir una utilización intensa de medios tácticos que permitan equilibrio y coordinación en esa disposición sobre la pista, como por ejemplo
pueden ser la paralela, la diagonal, el bloqueo, la sobreposición, la cortina…etc….
Del mismo modo, si utilizamos el esquema 3-1, y teniendo claro que podríamos desarrollar movimientos rotacionales con o sin participación del jugador más adelantado o pívot, podríamos definir que, si el pívot se mantiene en altura, y además en un lado del ataque, los jugadores de base podrán realizar movimientos consecuentes con el espacio que utiliza su compañero, esto es, si por ejemplo el pívot se encuentra el en lado derecho del ataque, sobre ese lado no podremos hacer un movimiento rotacional de paralela, ni diagonal ya que ocuparía un espacio ya ocupado por otro jugador.
En cambio si los movimientos van a realizarse hacia el lado donde no se encuentra el pívot, podrían encajar, además de los ya comentados, otros movimientos como un bloqueo, una cortina, una sobreposición.
En cambio, si utilizamos el pívot móvil, todo pasa porque el movimiento del jugador que da el balón siempre sea a posiciones de pívot (desmarque), para que el pívot baje a la línea de 3 (elaboración), produciéndose constantemente movimiento de los 4 jugadores. No es necesario que es pívot siempre esté en el centro, ya que puede bajar por una u otra ala. No obstante, los movimientos también están condicionados por la posición que ocupe el pívot ya que según donde esté, encajarán unos u otros movimientos. Recordando de nuevo que será fundamental tener en cuenta los conceptos fundamentales para el trabajo rotacional, como son la coordinación, el equilibrio ofensivo-defensivo, y la continuidad.

Una técnica interesante para consolidar el estilo de juego

IMG_20130911_232912Hoy quiero compartir con vosotros una técnica que, aunque tal vez conocida y seguramente utilizada por muchos, estoy aplicando de forma regular.
Ya la había utilizado en anteriores equipos, pero para situaciones muy específicas, como por ejemplo en la implantación de algún aspecto muy nuevo en el juego del equipo, o por la aparición de ciertos problemas en la falta de consolidación de aspectos tácticos.
Como técnica de trabajo puntual siempre me ofreció un resultado muy bueno.
Pero ha sido esta temporada cuando la estoy utilizando con mayor frecuencia y normalidad, a la vez que con bastante efectividad.
Para mí, esta técnica nace de la necesidad de poder ofrecer a los jugadores un elemento más a través del que conseguir que conozcan, recuerden y dominen todos aquellos aspectos tácticos de nuestro estilo de juego.

Cada entrenador tenemos una gran cantidad de conceptos teóricos que intentamos implantar en nuestros equipos, y trabajamos con ciertas técnicas para que los jugadores los desarrollen. En la mayoría de las ocasiones, nuestro “manual de entrenador”, ese componente formativo que todos debemos llevar dentro, lo aplicamos a base de los distintos procesos de enseñanza, los procesos metodológicos y los estilos de dirección en el grupo.
Realizamos charlas teóricas basadas en la pizarra, repasamos los procedimientos tácticos que vamos a trabajar durante la sesión, tenemos sesiones de vídeo en las que analizamos los aspectos positivos y negativos de nuestro juego, y fundamentalmente damos instrucciones durante las sesiones de entrenamiento.
Es habitual vernos insistir una y otra vez durante las sesiones, en aquellos conceptos tácticos, en aquellos esquemas de juego o reglas que los jugadores deben aplicar, con el objetivo de que las interioricen y las apliquen al desarrollo del juego.
E incluso en muchos casos, especialmente en las situaciones a balón parado, lo complementamos aportándoles una información escrita que habitualmente le pasamos al inicio de la pretemporada, de forma que puedan memorizarlas y por lo tanto dominarlas.

20130823_184652Pues bien, la técnica que quería compartir con vosotros consiste en utilizar de forma bien visible, una serie de documentos en tamaño grande en los que estarán escritos o dibujados, aquellos componentes o reglas tácticas que vamos a trabajar durante ese entrenamiento o ese microcilo.
Son documentos en tamaño grande para que sean fácilmente visibles (A3 por ejemplo), y que los suelo colgar en la zona de descanso o junto al banquillo, porque es la zona donde realizamos las pausas de recuperación entre ejercicio y ejercicio, de forma que todos los jugadores aprovechan esos momentos de descanso para ver, leer y por lo tanto refrescar y consolidar el conjunto de reglas tácticas, aspectos del juego o acciones a balón parado que estaremos desarrollando durante esa sesión.
A la vez estamos recordando al jugador que las instrucciones que damos como entrenador sobre el buen o mal desarrollo de una acción táctica, no sólo es un hecho puntual que intenta conseguir su comprensión para una mayor efectividad en el resultado final de esa acción, sino que además forma parte de los esquemas o reglas de juego que el equipo tiene definido como patrón o estilo de juego.

20130821_182359Es algo muy visual, práctico y sencillo, que permite a los jugadores tener un refresco permanente sobre aquellos elementos importantes que como entrenador estás insistiendo y corrigiendo durante el entrenamiento, de tal forma que la suma de la lectura teórica más el desarrollo práctico durante el ejercicio o durante la sesión completa, consiga el objetivo que buscamos, que no es ni más ni menos que el aprendizaje y consolidación de nuestro estilo de juego.

Sistemas de Juego

WebCuando hablamos de un conjunto de acciones defensivas u ofensivas, utilizamos términos como sistemas de juego, modelo de juego, esquema de juego, principios de juego, formas de juego…etc.
Y la utilización de una terminología apropiada es importante, no tan sólo porque ayuda a entendernos en el diálogo técnico, sino porque con un glosario de términos apropiado y unificado le damos valor añadido a nuestro deporte. Pero quiero matizar la diferencia que existe para mí entre sistema de juego y dibujo o esquema posicional.

Con normalidad utilizamos la expresión: “sistema de juego 4-0” o “sistema 3-1”, por ejemplo, pero, aunque no es del todo incorrecto, hay importantes diferencias bajo mi punto de vista.
Ya que al conjunto de acciones, medios y procedimientos tácticos que son propuestos y estructurados por el entrenador para que los jugadores lo ejecuten de forma coordinada y organizada para alcanzar los objetivos establecidos, se le define como sistema de juego.
Pero por otro lado, como entrenadores, y en función de patrones más o menos establecidos, indicamos a nuestros jugadores cual es el dibujo o esquema posicional que deseamos que adopten de forma regular en la pista.
Si lo analizamos desde el aspecto defensivo, nos daremos cuenta de que es el entrenador el que decide aplicar un sistema de juego defensivo concreto, dotándole de unos movimientos, de una intensidad, de unas premisas… en definitiva, de unas características o elementos tácticos concretos, pero por otro lado es el equipo atacante y su manejo del balón el que obliga al equipo defensor a adoptar un dibujo o posicionamiento determinado.
Por tanto el posicionamiento o dibujo del equipo defensor está condicionado, primero por el balón y segundo por el posicionamiento inicial y variable que el rival adopte, y eso nos permite apreciar la diferencia entre sistema de juego y dibujo.

En el aspecto ofensivo también es muy apreciable esa diferencia, porque en su expresión más exacta, y en función de las grandes diferencias existentes entre ambos, deberíamos contemplar tan sólo dos sistemas de juego: “el ataque posicional” y “las transiciones ofensivas”.
El ataque posicional utiliza una serie de acciones y medios tácticos similares, con unos movimientos rotacionales definidos y estructurados, con cambios de posiciones constantes y frecuentes, y que tan solo se diferencia a grandes rasgos por la distribución posicional de los jugadores sobre la pista.
De esta forma, entendemos que a un sistema de juego denominado “ataque posicional” le complementa una distribución o esquema posicional que pueden ser los conocidos 4-0, 3-1 2-2, etc…

Por lo tanto, y aunque podamos considerarlo como tal, un sistema de juego no se caracteriza por la disposición inicial que diseña el entrenador y adoptan los jugadores en la pista, sino por la aplicación de los distintos elementos que lo constituyen.
Los sistemas de juego son o pueden ser patrones estables de juego durante todo un partido o una temporada, pero también pueden ser que el entrenador decida aplicar un sistema no establecido de antemano, en función de distintas circunstancias del partido y/o de la temporada.
Lo importante es que el entrenador conozca las posibilidades de los distintos sistemas de juego, sepa valorar sus ventajas e inconvenientes, y escoger la mejor opción para cada circunstancia y/o rival.
Finalmente denominaremos estilo o modelo de juego, al conjunto de características particulares que el entrenador definirá desde el punto de vista táctico, para el desarrollo del juego